Texto de Paloma Palazuelos
Un concierto de presentación del último disco de The New Raemon, ‘Tinieblas, por fin’, habría sido más que suficiente para salir de la Sala Stereo tan campante. Pero lo que se vivió fue mucho mucho mejor.
Foto de Noemí Elías
Ramón Rodríguez saltó al escenario con la única compañía de su guitarra y su “sonrisa desarmante”. Y le bastó y le sobró para vencernos. Durante el acústico, la distancia entre público y escenario se fue desdibujando hasta volverse invisible. Gracias a su espontaneidad, saltamos de las concesiones más íntimas a la carcajada en décimas de segundo.